Son Serra de Marina 2009

viernes, 28 de agosto de 2009

Los días 20,21,22,y 23 participe en una acampada con mis amigos del grupo de la Soledat, solo decir "UNA PASADA" y sois la pera, me lo pase bomba, camisetas sucias, gymkamas, comidas del bar tolo-bastida, etc......os pongo algunas fotos, esperando poder conseguir mas.
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Así terminamos después de participar en el gymkama de camisetas
sucias.

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Preparando el cafetito del mediodía en compañía de "Xisca"
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El Adryan también aparece por aquí.

IRA

jueves, 27 de agosto de 2009

Una respuesta blanda, quiebra la ira; una contestacion dura excita el furor.
SALOMÓN
Todos sabemos lo que es la ira y todos la hemos sentido alguna vez, tanto si se trata de un ligero enfado como una rabia en toda regla.
La ira es una emoción totalmente normal y generalmente sana. Pero cuando está fuera de control y se vuelve destructiva, puede conducir a diversos problemas, como problemas en el trabajo, en las relaciones personales, y en la calidad general de la vida de una persona. Y puede dar la sensación de que se está a la merced de una emoción imprevisible y poderosa.
La ira es un estado emocional que varía en intensidad, yendo de la irritación leve a la furia intensa. Como otras emociones, está acompañada de cambios fisiológicos y biológicos. La ira puede ser debida a acontecimientos externos o internos. Podemos enfadarnos con una persona específica o un acontecimiento o bien la ira puede aparecer al preocuparse y rumiar problemas personales.
La manera instintiva y natural de expresar ira es responder agresivamente. La ira es una respuesta natural y adaptativa ante las amenazas, inspira emociones y comportamientos poderos y a menudo agresivos que nos permiten luchar y defendernos cuando somos atacados. Cierta cantidad de ira, por lo tanto, es necesaria para nuestra supervivencia. Por otra parte, no podemos emprenderla a golpes con cada persona u objeto que nos moleste. Leyes, normas sociales, y sentido común ponen límites al alcance de nuestra ira.
La gente utiliza una gran variedad de procesos conscientes e inconscientes para ocuparse de sus sensaciones de ira. Los tres principales son: expresarla, suprimirla y calmarse. Expresar los sentimientos de enfado de un modo no agresivo, es la manera más sana. Para hacer esto, primero has de aprender a dejar claro cuáles son tus necesidades, y cómo satisfacerlas sin dañar a otros. El ser asertivo no significa arremeter contra los demás o exigir; significa ser respetuoso con uno mismo y los demás.
Otro modo de afrontar la ira consiste en suprimirla para luego transformarla o redirigirla. Esto sucede cuando reprimes la rabia, dejas de pensar en ella y te centras en algo positivo que hacer. El objetivo es inhibir o suprimir la ira y convertirla en un comportamiento más constructivo. El peligro con este tipo de respuesta es que si inhibes la expresión exterior de la ira, puede volverse hacia el interior, hacia ti, provocando hipertensión o depresión. La ira no expresada puede crear otros problemas. Por ejemplo, puede dar lugar a expresiones patológicas de la ira tales como comportamiento pasivo-agresivo (vengarse indirectamente, sin decir claramente el motivo, en vez de enfrentarse directamente a la persona), o una actitud cínica y hostil permanente. Las personas que están constantemente rebajando a otras, criticando todo, y haciendo comentarios cínicos no ha aprendido cómo expresar su enfado de un modo constructivo. No es extraño que estas personas no suelan tener mucho éxito en sus relaciones.
Otra estrategia consiste en calmarse. Esto significa no sólo controlar tu comportamiento exterior, sin también controlar tus respuestas internas, tomando medidas para bajar tu ritmo cardíaco, tranquilizarte, y dejar que la ira vaya pasando.
Algunas personas se enfadan más fácilmente y de un modo más intenso que la persona media. Hay quien no muestra su rabia de maneras espectaculares o ruidosas pero está crónicamente irritable y resentido. La gente que se enfada con facilidad no siempre maldice o lanza objetos por los aires, sino que a veces se aíslan, se enfurruñan, o se ponen físicamente enfermos.
La gente que se enfurece fácilmente suele tener lo que los psicólogos llaman una baja tolerancia a la frustración, lo cual significa que consideran que no deberían tener que verse sometidos a frustraciones, inconvenientes o molestias. No pueden tomarse las cosas tal como son y se enfurecen particularmente si la situación parece de alguna manera injusta: por ejemplo, cuando lo corrigen por un error de menor importancia.
Las investigaciones realizadas han encontrado que dejarse llevar por la ira y dejarla salir libremente desencadena más ira y agresión y no sirve de ninguna ayuda para resolver la situación. Es preferible descubrir qué ha desencadenado tu ira y después desarrollar estrategias para impedir que esos desencadenantes te saquen de tus casillas.

SOBERBIA

miércoles, 26 de agosto de 2009

¿necesidad? palabra cómoda con que el culpable se quita de encima la culpa, para arrojar en el vacío toda soberbia y traición.
GEIBEL, E. de
La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene. Es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. Es falta de humildad y por tanto, de lucidez. La soberbia es la pasión desenfrenada sobre sí mismo. Es fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo una actitud que consiste en adorarse a sí mismo: sus notas más características son prepotencia, presunción, jactancia, vanagloria, situarse por encima de todos lo que le rodean. La inteligencia hace un juicio deformado de sí en positivo, que arrastra a sentirse el centro de todo, un entusiasmo que es idolatría personal. Ante la soberbia dejamos de ver nuestros propios defectos, quedando éstos diluidos en nuestra imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, todo les queda pequeño. La soberbia entorpece y debilita cualquier relación amorosa. Cuando alguien tiene un amor desordenado a sí mismo como el descrito, es difícil darse a otra persona y poner los sentimientos y todos sus ingredientes para que esa relación se consolide. Esto hace casi imposible la convivencia, volviéndola insufrible, pues reclama pleitesía, sumisión, acatamiento y hasta servilismo. Lo contrario de la soberbia es la humildad. Todo el edificio de la persona equilibrada se basa en una mezcla de humildad y autoestima. La una no está reñida con la otra. Una persona que reconoce sus defectos y lucha por combatirlos y a la vez, tiene confianza y seguridad en sus posibilidades. Sólo el amor puede cambiar el corazón de una persona. Cuando hay madurez, uno sabe relativizar la propia importancia, ni se hunde en los defectos ni se exalta en los logros. Y a la vez, sabe detenerse en todo lo positivo que observa en los que le rodean. Saber mirar es saber amar. A lo sencillo se tarda tiempo en llegar.

ENVIDIA

lunes, 24 de agosto de 2009


"Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. cuando muerden dejan una herida profunda".
KING, Martin Luther
El trato diario y la amistad nos llevan a una actitud abierta, comprensiva, que aumenta la capacidad de tener amigos. La amistad verdadera es desinteresada, pues más consiste en dar que en recibir; no busca el provecho propio, sino el del amigo. El amigo verdadero no puede tener, para su amigo, dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos. El amigo es fuerte y sincero en la medida en que, de acuerdo con la prudencia sobrenatural, piensa generosamente en los demás, con personal sacrificio. Del amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece con la verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que somos y, cuando sea necesaria, también la defensa clara y sin paliativos. Para que haya verdadera amistad es necesario que exista correspondencia, es preciso que el afecto y la benevolencia sean mutuos, si es verdadera, la amistad tiende siempre a hacerse más fuerte: no se deja corromper por la envidia, no se enfría por las sospechas, crece en la dificultad. Entonces se comparten con naturalidad las alegrías y las penas. El buen amigo no abandona en las dificultades, no traiciona; nunca habla mal del amigo, ni permite que, ausente sea criticado, porque sale en su defensa. Amistad es sinceridad, confianza, compartir penas y alegrías, animar, consolar, ayudar con el ejemplo.¿Que es la envidia?, ¿Que esconde la envidia? Aunque es un sentimiento bastante común, el no poder llegar a dominarla puede ser altamente autodestructivo para quien la tiene. El observar o reconocer que algunas situaciones o personas provocan envidia es "positivo", ya que ayuda a reflexionar sobre los propios recursos y con ello aceptar nuestras propias limitaciones. La admiración a determinadas personas, no significa tenerles envidia, es saber valorarlas y valorarse. Si sufres las miradas y las palabras de una persona envidiosa trata de pasarlas por alto, no eres responsable de su sentimiento, intenta descubrir la envidia a tiempo, te evitarás muchísimos problemas, no desarrolles confianza con las personas envidiosas. Si eres una persona envidiosa y quieres salir de ese estado porque te está consumiendo la vida,

Primero: Sintiendo el cariño y el apoyo de los seres queridos.

Segundo: Desarrollando tu sentido del humor.

Tercero: Hallando tu propia identidad.

Cuarto: Siendo consciente de qué es lo prioritario de tu vida.

Quinto: Tolerando tus defectos y valorando tus cualidades.

Sexto: Valorando las cualidades ajenas en su medida.

O si prefieres seguir con ese sentimiento de envidia, lo que conseguirás será:

Bloquear el pensamiento creativo. Generaras ansiedad, tristeza y rencor. Lo manifestarás a través de miradas y frases inoportunas, o frases calculadas para hacer daño. Es un sentimiento que nunca podrás controlar sin ayuda, y sin que tu mismo aceptes que lo eres. Es difícil descubrir al envidioso pues a veces se esconde a través de una apariencia amable, acogedora y simpática y otras se camufla en conductas de excesivo respeto, o excesiva admiración, el envidioso se "alegra de los fracasos ajenos", "sufre con los éxitos ajenos", pero desaprovecha tanta energía que no es capaz de alcanzar sus propios objetivos. Considera que los demás consiguen las cosas con facilidad y sin esfuerzo, no es una persona generosa, si triunfa nunca se siente satisfecho, este sentimiento es muy perjudicial para quien lo siente y "muy peligroso para la persona envidiada".

CELOS

miércoles, 5 de agosto de 2009

Los celos no existen sólo en el amor. Pueden también inmiscuirse en una relación de amistad y ser muy destructivos. ¿Cómo nacen los celos?Los celos son un sentimiento, que se siente con la misma intensidad que otras emociones. Aparecen a menudo a lo largo de una relación amorosa pero también amistosa. Cuando nos hacemos amigos de una persona le concedemos un lugar privilegiado en nuestra vida. Esta relación se fundamenta en el deseo de compartir e intercambiar experiencias, pero también crea una situación de dependencia frente a esta persona. A medida que esta relación se construye - y más aún en el caso de una amistad muy profunda – se puede temer que esta fuerte unión desaparezca. Nace entonces un sentimiento de inseguridad que, poco a poco, si se tiene la impresión de que el otro se está alejando de nosotros, se transforma en celos. Los celos pueden adoptar diferentes formas pero raramente ocurren sin motivo. No se está celoso sin razón y, lo admitamos o no, casi siempre sabemos muy bien cuál es la fuente que los ha originado. Se puede estar celoso de una situación, por ejemplo: nuestro mejor amigo tiene un trabajo mejor pagado, acaba de tener un ascenso... o incluso fijarse en una tercera persona que amenaza el equilibrio de la relación, como un nueva novia o la llegada de una nueva amiga al grupo. Sea cual sea su intensidad, los celos provocan malestar y se los puede considerar como un valioso “termómetro de la relación”. Refleja nuestras necesidades (generalmente de tipo afectivo), nuestro estado de ánimo actual y nuestra actitud en general. Pero también nos muestra la forma en la que controlamos nuestras emociones y, en consecuencia, la relación en cuestión, ya se trate de amor o de amistad. Los celos pueden en este caso revelar una situación de rivalidad, más o menos consciente, o incluso una actitud posesiva. Los celos revelan a menudo miedos (de perder la amistad de la persona, por ejemplo) o una falta de confianza en uno mismo. Hablar acerca del malestar es un paso adicional para lograr vencerlos, pero sobre todo permite cortar por lo sano y terminar con una situación desagradable. Y quien sabe, tu amigo quizá tenga sentimientos similares.